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Un encargo no empieza en una máquina: empieza en una conversación. Este es el camino que recorre cada pieza personalizada que sale de Pedro Yoruba Jewelry, y en cada etapa hay un punto en el que tú apruebas antes de seguir adelante.
Atendemos por teléfono, por WhatsApp y en persona en el taller. Nos cuentas qué quieres, para qué es la pieza y para cuándo la necesitas.
Aquí preguntamos lo que hace falta para no equivocarnos: el santo, la talla, si es para uso diario o para una ocasión, y qué presupuesto tienes en mente. De esa conversación sale el encargo — con qué se puede hacer, en qué metal y en qué rango de precio.
Lo que hablamos se dibuja. El boceto fija la forma, las proporciones y las medidas: dónde va cada símbolo, qué ancho lleva el aro, qué tamaño tiene la pieza en milímetros.
Es el primer momento en que ves tu idea fuera de tu cabeza, y el más barato para cambiarla — sobre el papel se corrige con un lápiz.
El boceto aprobado pasa a diseño gráfico y se modela en 3D. El render te enseña la pieza como se verá en el metal —volúmenes, relieves, cómo cae la luz sobre el grabado— antes de que exista. Aquí se ajusta lo que haga falta y se vuelve a enseñar. Nada avanza a fabricación hasta que el render es el que quieres.
Cuando el encargo se arma en los configuradores de la web, este paso lo haces tú: la pieza que compones en pantalla es la pieza real, y tu pedido llega al taller con esa hoja de diseño.
Con el diseño aprobado se prepara el modelo y se lleva a molde, y la pieza se funde en el metal que elegiste: oro de 10k, 14k o 18k, plata 925 o acero inoxidable. Sale en bruto, con el peso y la forma definitivos.
Es la parte que no hace una máquina. Se lima, se pule hasta el brillo final, se montan las piedras una a una y se graba lo que lleve grabado —un nombre, unas iniciales, tu signo de Ifá o el motivo que pediste— con el esquema que aprobaste como plano.
Antes de salir del taller, la pieza queda marcada con la marca de la casa. Es lo que la identifica como nuestra años después — y lo que nos permite reconocerla cuando alguien nos la trae a autenticar.
Es también lo que sostiene el servicio de autenticación de joyas.
Se revisa contra el diseño aprobado —medidas, acabado, engastes, grabado— y se entrega. La recoges en el taller de Miami o te la enviamos a cualquier parte de Estados Unidos.
Todo lo que sale de este taller lleva la marca de Pedro Yoruba Jewelry. No es un adorno: es la firma del taller sobre su propio trabajo, y la razón por la que podemos responder por una pieza mucho después de venderla.
Lo más visible son las monedas de Ifá, que llevan el sello PYJ acuñado en el propio cuño de la moneda, junto a las medidas de la pieza (plata 925, 36.5 mm). Los encargos hechos en la web viajan además con su hoja de diseño a nombre del taller, que deja constancia de qué se pidió y cómo se hizo.