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En la tradición Lucumí, cada Oricha se reconoce por sus colores. Esos colores aparecen en su eleke (el collar de cuentas), en sus atributos y en las joyas que le honran. Conocerlos ayuda a elegir la pieza correcta y a llevar tu devoción con propiedad.
Dueño de los caminos y las aperturas. Sus colores, el rojo y el negro, marcan el inicio de todo: nada empieza sin Elegguá.
La pureza y la paz. Obatalá se viste de blanco, a veces con detalles nacarados, símbolo de claridad y equilibrio.
El amor, el río y la prosperidad. Oshún, sincretizada con la Virgen de la Caridad del Cobre, brilla en amarillo y oro. Por eso muchas de sus piezas se elaboran en oro.
El mar y la maternidad. El azul y el blanco de Yemayá evocan las olas y la protección de la madre de todos.
La fuerza y la justicia. El rojo y el blanco de Changó representan el fuego y el poder.
La sabiduría de Ifá. El verde y el amarillo de Orula son los del Idde de Orula, la pulsera de quien se acerca al oráculo.
Cada Oricha tiene además otros atributos y matices según la casa de santo. En nuestra colección puedes encontrar piezas hechas a mano para cada uno, en oro de 10k, 14k y 18k.